Fíjate en estas imágenes. El niño tiene dudas y preguntas que no entiende. Se asombra ante el banco vacío, el suelo de piedra de las montañas, el frío de la paloma descalza. Aquí han dormido cobardes y valientes, los niños han tocado la guitarra, los mayores han descansado en su paseo y se han sentado a contemplar la prisa, la calma, los autobuses, los ruidos que no escuchamos y hablan del tiempo,  de nuestros secretos, de los espejos de los árboles. Una chica se sienta en el banco de lado y mira a los ojos a ese señor, portavoz de las sombra  con la vista nublada por cientos de ideas. Lleva en los ojos brillos alegres, manchas de lágrimas, paraísos perdidos y dunas de sueños rotos.

Escribe un poema sobre algo inexplicable, algo que te sorprenda mucho, o sobre cualquier realidad, mágica o cotidiana, que tú no entiendas. Intenta hablar de ello en un verso muy original y con mucha emociones cruzadas.  Escribe tu poesía desde los ojos de un transeúnte  que siente la calle.

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